Mayores ingresos por menor emoción

Mayores ingresos por menor emoción

Las modificaciones que sufrió el sistema de competencia del fútbol mexicano son tristes y preocupantes, pues nuevamente reflejan que la prioridad es el aspecto comercial y que cada vez es menor el interés de permitirle a los equipos trascender a nivel internacional.

La buena decisión de eliminar los grupos en la fase regular del torneo quedó eclipsada por la gran equivocación, a mi entender, de hacer una liguilla con formato “Round-robin”, es decir, con más partidos y con un grado menor de emotividad al no tener el factor de la eliminación directa.

¿Por qué hablamos de que este nuevo sistema prioriza el aspecto comercial por encima del deportivo? Es simple, si hay más partidos, hay mayores ganancias para las televisoras que transmitirán casi el doble de encuentros (de liguilla) que antes, con lo cual recaudarán más dinero sencillamente porque habrá más espacio para los anunciantes. Al menos esa es la teoría que tienen y que intentarán hacer realidad los dueños de la pelota.

El hecho de que una liguilla ahora tendrá un total de 26 partidos en lugar de los 14 que se jugaban hasta ahora, también es un mejor negocio para los ocho clubes que logren clasificar, ya que se aseguran al menos tres partidos más como locales (y hasta cuatro los que alcancen la final).

Hasta el presente torneo, un equipo que accedía a la liguilla y quedaba eliminado en cuartos de final, se quedaba con un solo duelo extra en su estadio. Ahora, por más que pierda todos sus compromisos en esta fase, igual tendrá que abrir sus taquillas cuando menos en tres ocasiones, con los ingresos que esto representa y que se suman a la recaudación por derechos de televisión y otros conceptos comerciales.

El tema de la mayor cantidad de partidos también atenta contra aquellos equipos que pretenden trascender en torneos internacionales, principalmente en la Copa Libertadores, que si bien no le otorga a los mexicanos una plaza en el Mundial de Clubes como sí lo hace la “Concachampions”, es en definitiva el torneo de mayor prestigio en el continente americano.

Programar más partidos en un calendario que ya de por sí estaba muy apretado, sobre todo en las fases definitivas, es obligar a aquellos que participen en la Libertadores a que prácticamente renuncien a alguna de las dos competencias. Si no, pregúntenle al América, que si no pudo seguir avanzando con el sistema de competencia actual, imagínense el mismo escenario que vivió en las últimas semanas, pero todavía con más viajes y partidos… Imposible.

Otro aspecto que encuentro preocupante es el de la credibilidad. Por ejemplo, imagínense un escenario como este: Sexta y última fecha del grupo, el América aún tiene posibilidades de meterse a la final y se enfrenta al San Luis, que ya está matemáticamente sin chances. Y en el otro enfrentamiento del sector, Chivas, también eliminado, se mide ante el Pachuca, al que le basta con un empate para ser finalista.

¿Ustedes creen que, en este caso potosinos y tapatíos, van a jugar al máximo de su potencial? Puede ser que sí, pero también es muy factible que no. Y si prefieren cámbienle los nombres propios al ejemplo, pero este tipo de situaciones se pueden dar y sin duda se prestarán a la polémica, máxime en un fútbol cuya credibilidad no es precisamente su principal virtud.

Por último, sin entrar a fondo en el tema porque éste da como para otra columna entera, aprovecho para lamentar la medida de aumentar el límite de edad en el torneo Sub-20 (a 22), así como la de cambiar la regla de minutos para menores de 20 años 11 meses, para convertirla en 22 años 11 meses. Simplemente no le encuentro cuál podría ser el beneficio a corto o a largo plazo.

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Por Artemio Flores, Director Editorial de AméricaMonumental.com
Twitter: @Arte_FloresMtz
Foto: Mexsport

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